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Escolarizar
25 Agosto, 2008

El Independiente, por J.L. Trasobares. El Periódico de Aragón

Cuando hace algunas semanas puse en solfa la propuesta de las autoridades educativas catalanas para crear ámbitos de acogida en los que segregar a los alumnos de origen extranjero, diversas personas (incluidos varios amigos que ejercen de profes) me sugirieron otros enfoques de la cuestión. Todos ellos aludían a las dificultades objetivas que plantea la llegada a las aulas de miles (26.000 en Aragón el próximo curso) de chicas y chicos, parte de los cuales ni siquiera domina el español. Algo hay que hacer, me decían, porque es imposible hacer funcionar un curso de ESO o de Bachillerato con estudiantes que hablan idiomas distintos o que no poseen un mínimo nivel homologable.

Pues vale, ya me han convencido. Pero déjenme que introduzca un matiz en el asunto. Parece perfectamente razonable que existan clases especiales para la inmersión lingüística o la puesta al día de los alumnos inmigrantes. Sin embargo esas unidades escolares deben estar en los mismos colegios y ofrecer a sus jovencísimos usuarios la posibilidad de convivir ya con el resto de sus compañeros compartiendo con ellos recreos, comedores y algunas actividades pedagógicas factibles.

Aragón va a ser necesariamente tierra de repoblación (como otras veces en su historia). Sólo con gente llegada de fuera podrá la Tierra Noble alcanzar nuevos niveles de desarrollo económico. Con los de aquí no hay ni para empezar. Por eso ni la xenofobia ni el racismo ni el rechazo son una opción. Hay que integrar y hay que pensar en los extranjeros que se instalan aquí como en unos nuevos aragoneses que más temprano o más tarde habrán de forma parte del cuerpo social con todos los derechos y los deberes que ello supone. Lo cual empieza por la escuela pública; una escuela única, abierta, bien dotada y capaz de afrontar el reto que supone esa multiplicación de estudiantes inmigrados.

Luego está el asunto de las religiones, claro. Pero ahí, ven, la solución es muy simple: basta con sacar la catequesis (católica, evangelista o musulmana) de los centros educativos. No es su sitio.

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