Benigno Blanco: La objeción de conciencia es la única opción que nos han dejado
ABC 16/10/2006
«La objeción de conciencia es el mecanismo jurídicamente más correcto ante una intromisión ilegítima en un derecho constitucional básico como es la libertad de enseñanza». Así justifica el vicepresidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco, la decisión de su organización para oponerse a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, cuyos contenidos definitivos todavía no se han cerrado y aún pueden modificarse. El Foro ha creado el Observatorio sobre la objeción de conciencia para asesorar a los padres que se oponen a esta nueva materia.
-¿Qué les ha llevado a recurrir a la objeción de conciencia? -Los contenidos de Educación para la Ciudadanía, a juzgar por los borradores que conocemos, tienen una peligrosa carga de filosofía de género respecto a modelos de matrimonio, de familia y de orientación afectivo sexual. Eso ha incrementado nuestras dudas iniciales de que puede ser un instrumento para la ideologización y el adoctrinamiento de nuestros hijos.
-¿En qué consiste su iniciativa? -Al realizar la reserva de plaza o al formalizar la matrícula para el próximo curso, los padres que entiendan que el contenido de esa asignatura lesiona el derecho de educar a sus hijos podrán plantear mediante una comunicación por escrito que su hijo no va a cursar esa materia porque ejercen la objeción de conciencia.
-¿Cómo lo piensan articular? -Desde el Observatorio para la objeción de conciencia vamos a ofrecer a los padres a través una página web los formularios jurídicos para hacer esa objeción, que es un derecho constitucional no una desobediencia civil. Pretendemos que no sea para ellos una carga y que no tengan que buscar un abogado y pagarlo.
-¿Y si no surte efecto? -Estamos dispuestos a llegar hasta el Tribunal Constitucional, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y donde sea necesario. Advertimos al Gobierno que si rectifica no habrá confrontación pero si mantiene la intromisión en la conciencia no nos quedaremos con los brazos cruzados.
-¿Una medida como la que han tomado no puede el normal desarrollo de la vida escolar? -Sí, es posible. Pero el Gobierno será responsable de que se produzcan consecuencias incalculables para la paz escolar si consuma este atentado contra la libertad de enseñanza.
-¿Y no había otro camino? -No, porque si dejas que un atropello de este calibre se consuma durante un curso escolar es muy difícil volver atrás. Por eso, nos parece que hay que reaccionar con toda tranquilidad pero también con toda claridad desde el primer momento. No nos dejan otra opción.
-Ustedes advierten que desde el Observatorio van a vigilar el desarrollo de la asignatura, ¿cómo? -Vamos a estar muy pendiente del desarrollo estatal y del autonómico. Tampoco dejaremos de vigilar cómo se diseñan los texto y cómo imparten los profesores las clases.
-¿Por qué? -Puede ocurrir que el Ministerio de Educación haga unos contenidos mínimos asépticos y que una determinada comunidad autónoma introduzca algún tema relacionado con la filosofía de género. Además, pueden producirse intromisiones o intentos de ideologización en las otras dos fases.
-¿Que contenidos exigen? -Debe enseñar cuestiones que no afecten a convicciones profundas ni a los conceptos de sexualidad y familia o al papel de la religión en la sociedad. Por ejemplo, se deben explicar derechos humanos y normas de convivencia pero no invadir el ámbito moral.








