FAPAR RESPALDA A LA AMPA DEL CP CESÁREO ALIERTA
Ante las últimas noticias sucedidas en el CP Cesáreo Alierta, la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (FAPAR) quiere trasladar a la opinión pública lo siguiente:
- Nuestro respaldo y apoyo a la AMPA del CP Cesáreo Alierta de Zaragoza, a quien seguiremos acompañando ante la insostenible e injusta situación que atraviesan en su centro desde hace meses y que se ha agravado de forma incomprensible desde el final del curso pasado.
- Las AMPAS son organizaciones legalmente constituidas e integradas por padres y madres que de forma voluntaria y altruista representan a todas las familias y que tienen derecho a participar activamente en la vida del centro escolar elegido para sus hijos e hijas, bajo el amparo constitucional y otras leyes y normas, que así lo contemplan, lo que en el caso del CP Cesáreo Alierta se viene obstaculizando de forma reiterada.
- Estas normativas regulan el funcionamiento de los centros y otorgan funciones y responsabilidades a cada uno de los integrantes de la comunidad educativa y entre ellas no está la de tomar decisiones de forma unilateral por parte de nadie, tampoco por parte de los equipos directivos, que están supeditados, entre otros, al imprescindible control del máximo órgano de gestión y participación, que es el consejo escolar. En el caso del CP Cesáreo Alierta no se ha respetado.
- La gota que ha colmado el vaso de la AMPA y sus familias ha sido la prohibición de salidas del centro en el periodo del comedor para hacer actividades extraescolares, primero con una información falsa que atribuía esa prohibición a “autoridades educativas” que tuvo que rectificarse en julio cuando FAPAR lo puso en conocimiento de la D Gral de Planificación, para pasar a imponerse, bajo el paraguas de una autonomía de centro que en ningún caso puede impedir a una familia recoger a sus hijos e hijas en el periodo de comedor y devolverlos para el turno de comida que les corresponda y que abonan puntualmente. Los colegios no son cárceles. Y menos deben imponerse decisiones utilizando excusas de seguridad que las familias son las primeras interesadas en cumplir.
- El vaso ha seguido rebosando al prohibir a los niños y niñas el acceso de cualquier juguete en el horario de recreo, con la excusa del cumplimiento del Reglamento de Régimen Interno que no recoge en esos términos la prohibición. Y sigue rebosando con amenazas de partes disciplinarios a los niños y niñas que están empezando a manifestarse pidiendo que se respeten sus derechos. La respuesta de las familias no ha podido ser más cívica y responsable, al realizar concentraciones silenciosas en la recogida de sus hijos e hijas del centro bajo el lema DIÁLOGO-UNIÓN-RESPETO, algo que la AMPA viene practicando y pidiendo constantemente y que transmite a los niños y niñas que se puede educar en el espíritu crítico con el ejemplo.
- La AMPA del CP Cesáreo Alierta y sus familias vienen sufriendo una suerte de “castigo” ante decisiones que democráticamente se han adoptado en un pasado reciente en el centro vinculadas a sus horarios y que no han sido asumidas por quienes practican este acoso y derribo que deteriora la imagen del centro cada día. Sirva de ejemplo el reducidísimo número de familias que lo eligen (17, 4 y 6 en los tres últimos procesos de escolarización) y las cifras de familias que quieren salir del centro y que lo hacen con pena después de haberlo elegido para que contribuyera a la formación de sus hijos e hijas por los valores que en un pasado que cada vez suena más lejano, compartía toda la comunidad educativa. Todos deberíamos preguntarnos, por qué sucede esto en este centro y no en el resto, ni siquiera en los más próximos, con los que ha habido siempre una hermandad que ha enriquecido los proyectos formativos de todos los centros y que ahora se ve amenazada.
- Es evidente que el problema de convivencia ha trascendido al ámbito del centro y su comunidad educativa, por eso, desde FAPAR, hemos trasladado a la inspección y a la D Gral de Planificación la imperiosa y urgente necesidad de que la Administración educativa intervenga, pero no para tomar partido por el centro, como parece ha hecho sin escuchar a las familias, sino para mediar en un conflicto que amenaza con destruir el colegio y del que desde luego la AMPA y sus familias tienen muy poca, por no decir, ninguna responsabilidad.
FAPAR condena cualquier ataque a la convivencia, al respeto, a la integridad física y a la integridad moral que se produzca hacia y desde cualquier miembro de la comunidad educativa y recuerda que en todos los casos debe respetarse la presunción de inocencia y en ninguno actuar con abuso de poder.
Zaragoza, a 26 de septiembre de 2025
Raúl Luis
Presidente de FAPAR Zaragoza








