La gratuidad de los libros de texto lleva al cierre a cinco librerías
Los afectados denuncian que cobran tarde los encargos de la Consejería, mientras que ellos pagan en octubre a los editores.
ARAGÓN PRESS. Zaragoza |
La otra cara de la moneda de la implantación de la gratuidad de los libros de texto en Secundaria ya se está dejando notar en el gremio de libreros de Aragón. En concreto, en la provincia de Zaragoza ya son cinco las librerías que han cerrado debido a esta medida. Así lo aseguró el ex presidente de la Asociación de Libreros de Zaragoza, Joaquín Casanova, y ahora miembro de este colectivo, quien ha asegurado que no beneficia al sector. «Ya han cerrado cinco librerías y serán más, sobre todo en la zona rural. Necesitamos soluciones o un cambio en la Ley», dijo.
Aragón es, junto a Castilla-La Mancha, la única Comunidad Autónoma que aplica la gratuidad a todos los cursos de Secundaria (excepto cuarto) mediante el sistema de préstamo. Este modelo consiste en dar a los niños los libros necesarios al comienzo del periodo lectivo, que tienen que devolver al colegio o al instituto al final del mismo. De esta forma, el que viene detrás, hereda unos libros gratis, que se cambian cada cuatro años según las necesidades.
Lo que para los padres es un ahorro, sin embargo, es una ruina para los libreros, que han visto mermados sus ingresos por la compra de este material. Precisamente este recorte en las ganancias, ha hecho, según Casanova, que algunas librerías abandonen el negocio, y otras muchas se planteen dejarlo en breve. «Hay que suministrar los libros a los colegios, pero se cobra tarde y mal. De hecho, el 50 % de los ingresos lo percibimos en el ejercicio del año siguiente, cuando los editores piden que paguemos en octubre. El sector se está resintiendo mucho», resaltó.
Soluciones inmediatas
Ante esta situación, desde la Asociación de Libreros de la capital aragonesa se piden soluciones inmediatas, para que la gratuidad sea positiva para todos. «Lo ideal sería un sistema que beneficie a los padres con rentas bajas. Si hay familias que no pueden permitirse la compra de libros nuevos cada año, lo que habría que hacer es darles una partida desde Educación para que puedan comprarlo, y en las familias pudientes, que los compraran ellos y que luego desgravara en la declaración de la renta», propuso el ex presidente de la agrupación.
La Asociación de Libreros denunció también que se está perdiendo el valor pedagógico del libro de texto, mientras se fomenta el fenómeno «anti-libro». El gremio entiende que el libro de texto no sirve sólo para estudiar, sino que se debería tener siempre como material de consulta para cuando se necesite. «Se está creando la anticultura del libro. Además, cuando pasan al alumno después de que otro niño los ha usado, muchos dan pena», aseguró. «Parecen auténticas barajas porque, en muchos casos, los editores los hacen de peor calidad para que se estropeen y poder vender otros nuevos antes de los cuatro años reglamentarios», desveló.
«Además de la ruina de editores, impresores y libreros, se está creando la diferencia entre niño rico y niño pobre, que consiste en que hay muchos padres que, aunque tienen derecho a la gratuidad, compran a los niños los libros, de forma que existe una discriminación social», concluyó Casanova.









Puede que sea una ruina para las librerías, cosa que siento de verdad, pero lo cierto es que hay bastante material escolar aparte de los libros, como son los cuadernos de trabajo ¡y que no hay forma de encontrar!, largas colas ante las poquísimas librerías que los venden para encontrarte con un ‘está agotado, vuelva la semana que viene’.
Lo que sí me ha parecido un despropósito es que se diga que la gratuidad de los libros está creando diferencias entre niño rico y niño pobre, ¡por favor!, y también las actividades extraescolares, y los ordenadores, y la ropa, y los viajes, y la comida…