LA TASA DE PARO ENTRE LOS MENOS FORMADOS DUPLICA LA DE LOS UNIVERSITARIOS Y CRECE EL DOBLE DE RAPIDO
La tasa de desempleo de las personas con educación primaria y analfabetas se incrementó un 10% en junio, hasta el 25,9%, mientras que la de personas con formación universitaria aumentó 3,7 puntos, hasta el 9,4%, según un informe elaborado por Adecco y el IESE-IRCO.
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Madrid, 21/08/2009 (Fax Press).
El estudio constata que cuanto más elevado es el nivel educativo, menor ha sido proporcionalmente la pérdida de empleo: en junio, de un 2,6% (equivalente a 177.300 individuos) para los universitarios, frente al 13% de las personas con educación primaria (394.300 personas). En conjunto, siete de cada 10 personas que perdieron su empleo en los últimos doce meses tienen, como máximo, un nivel de formación de educación secundaria incompleta.
Además, tres de cada 20 españoles del grupo de personas con menor formación perdieron su empleo en los últimos doce meses, mientras que los universitarios perdieron sus ocupaciones en una proporción de tres de cada 150.
En cambio, en el caso de los inmigrantes, la mayor pérdida de empleo produce en los niveles educativos superiores. En concreto, uno de cada cinco extranjeros con educación universitaria está sin empleo.
Esto implicará la fuga del capital humano que España había sido capaz de atraer, ya que es un colectivo típicamente móvil que se traslada al país que ofrezca en cada momento las condiciones más atractivas, advierten los autores del informe.
Por su parte, el único nivel formativo en el que la participación de los inmigrantes en el empleo se incrementó, es en formación básica, en el que representan el 24,1% del total de trabajadores (casi uno de cada cuatro), dos puntos porcentuales por encima de su nivel del año anterior. Las personas que pertenecen al grupo de mayor nivel educativo son los que más disminuyeron su participación, con un descenso de siete décimas en tasa interanual, hasta suponer el 9,6% del total de empleos.
Por segundo trimestre consecutivo, el porcentaje de extranjeros en el total de ocupados se redujo en junio, a pesar de que, desde poco antes de 2000, la participación de los inmigrantes había crecido incesantemente, pasando del 3,1% en marzo de ese año hasta un máximo de 15,6% en la segunda mitad de 2008. Esa proporción ha disminuido hasta el 15,2% actual (dos décimas menos que un año antes).








