Los niños no son operarios
La legítima pretensión laboral de los docentes no puede justificarse bajo un modelo educativo ficticio.
El Periódico de Aragón. 17/05/2008
PEPE Jimeno Ostáriz. Secretario general de la Federación de Servicios de UGT-Aragón
La Unión General de Trabajadores es un sindicato de clase. Esto es, una organización viva en la que se busca la acción colectiva y solidaria de todos los trabajadores a los que agrupa, sus afiliados, y por extensión, a sus simpatizantes y aquellos a los que las normas legales le permiten ampararse en el beneficio colectivo de su actuación. Por tanto, los que creen que su deber es representar o luchar por un oficio o profesión concretos, aunque signifique atacar de forma peyorativa y pública a otros colectivos de trabajadores, deberían reflexionar si el modelo de sindicalismo que practican no entra en clara contradicción con lo que UGT es y representa. Quien no ha trabajado nunca en el sector privado puede desconocer las dinámicas que se generan en éste como puede suceder a la inversa, y ello no ha de ser motivo ni de desconfianza, ni menos de confrontación publica entre colectivos pertenecientes a estos ámbitos y que concurren en los colegios, como es el caso de los monitores de comedor escolar y los docentes.
Es legítima la pretensión de los docentes de mejorar sus condiciones sociolaborales consiguiendo una jornada intensiva y continua. Pero dicha pretensión no puede justificarse bajo un modelo educativo ficticio basado en falsedades como que mayoritariamente todo el mundo tiene jornada continua, salvo excepciones de servicios como el comercio. Quien afirma esto yerra sustancialmente por un profundo y preocupante desconocimiento de la realidad laboral de nuestra sociedad. La mayor parte de trabajadores de servicios y del sector privado no solo tienen en su mayoría jornadas partidas sino que además estas son prolongadas al extremo.
El modelo educativo no puede basarse en tratar al menor como a un operario de fábrica al que someter a una jornada educativa intensiva en horario de mañana so pretexto de conseguir la jornada laboral continua; porque dedicarse a la docencia, como en cualquier otro oficio, es una elección, y ésta debe serlo con todas sus consecuencias.
Nos quejamos de que en algunos centros no se da de comer a los niños, sino que literalmente por falta de tiempo, se les ceba como si fueran animales y todo porque se toman decisiones basadas en criterios economicistas por encima de lo que debería primar que es la educación integral del menor, incluido el tiempo dedicado a las comidas. Porque no se trata solo de que coman, sino de que aprendan a comer.
La compatibilidad entre un empleo de calidad para el colectivo mayoritariamente femenino en el sector de comedores escolares con la jornada continuada que los docentes de primaria pretenden es viable y posible con limitaciones.
El objetivo debe ser una apuesta por un modelo educativo que permita una redistribución opcional por los padres de presencia del menor en los centros sin menoscabo del tiempo de la formación docente del menor. En suma, la labor docente en horario matutino asegurando unos mínimos formativos puede y deber ser compatible con la dada por los padres en casa por el tiempo que a estos se lo permitan en mayor o menor medida sus obligaciones laborales. Aquellos padres que no por gusto cuentan con jornadas partidas en su gran mayoría y que no pueden permitirse la atención directa a sus hijos que desearían, habrá que facilitarles sin coste adicional que puedan conciliar sus trabajos gracias a una actividad educativa y lúdica para sus hijos, de carácter complementario, que se recibiría desde la comida hasta la tarde por los monitores de comedor. Para conseguir esta meta sindical y social no hay que ir contra nadie, hay que aunar voluntades: padres, profesores, monitores y responsables políticos educativos.
PEPE Jimeno Ostáriz. Secretario general de la Federación de Servicios de UGT-Aragón
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